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En las pasadas primarias demócratas en las que se enfrentaban Hillary y Obama, se habló mucho de los superdelegados y de que al final podría ser que recayese en ellos la responsabilidad de elegir al candidato que se enfrentaría a los republicanos. En estas elecciones como hay un demócrata en la presidencia que optaría a la reelección por lo que se ha librado de las primarias esta figura tiene menos importancia.
Para entender su figura hay que conocer un poco cómo funciona el sistema electoral en Estados Unidos. Pincha en "Leer más" y te lo contamos todo sobre todo para ir completando los posts dedicados al sistema político americano.
La elección de los candidatos en los partidos políticos americanos se hace en la Convención Nacional del partido a la que acuden los delegados que han ido saliendo elegidos en las primarias y caucus de los distintos estados. Estos delegados están obligados a votar por quien fueron elegidos. Esto quiere decir que si un candidato sacó en las primarias de un Estado un porcentaje de votos y, por lo tanto, un número de delegados, estos delegados le tienen que votar obligatoriamente a él en la convención que elige al candidato del partido.
Junto con estos delegados normales aparecen en el Partido Demócrata otros que son los llamados “superdelegados”. Se trata de unos 800 líderes del partido y cargos electos a los que se da voto en la convención para elegir al candidato del partido. Los gobernadores y los miembros del Congreso automáticamente forman parte de este cuerpo de superdelegados así como los miembros del DNC (Democratic National Comitee) así como un puñado de otros líderes del partido anteriores, portavoces, antiguos presidentes… Por la composición se puede entender que no sea un número fijo pues el número de cargos electos, por ejemplo, puede variar. A diferencia de los otros delegados, el sentido de su voto no está determinado sino que pueden emitir su voto según su propio criterio. Esto no quita que varios de ellos voten en el mismo sentido que el resultado de la votación en su región. El Partido Demócrata estableció estos superdelegados durante la ola reformista después de la elección presidencial de 1972 en el que el candidato demócrata McGovern sufrió una abultada derrota venciendo únicamente en un Estado. En ese momento el partido determinó que necesitaba algún tipo de mecanismo para protegerse en aquellos casos en que los electores eligieran a algún otro candidato sin ninguna posibilidad. Este número tan alto de superdelegados implica que en caso de una elección muy cerrada, sería posible que si una amplia mayoría de ellos votara de forma conjunta, se podría dar la vuelta al resultado de la votación en los estados y elegir como candidato del partido a aquel que ha acabado en segundo lugar en cómputo de delegados normales. Los superdelegados nunca han decidido la nominación ya que los votantes siempre han decidido al candidato con suficiente claridad. Incluso en 1980 con Carter y Kennedy o en 1984 con Hart y Mondale donde hubo que celebrar todas las elecciones hasta llegar a la convención, los votantes dieron suficiente ventaja al candidato por lo que los superdelegados no habían influido en el resultado. En el caso de la elección entre Obama y Hilary Clinton se estuvo hablando de que al final los superdelegados eran los que tendrían que decidir el candidato pues aunque Obama llevaba una cierta ventaja en delegados al salir del famoso “Super Martes”, parecía que esa ventaja no sería suficientemente relevante. Al final, sin embargo, no fue necesaria su intervención. Para esta elección, en la Convención Nacional de 2008 había 794 superdelegados sobre un total de 4047 votos (casi un 20%). En el Partido Republicano existe una figura similar de personas con derecho a voto de forma automática. Estos son sólo los miembros del Comité Nacional del Partido Republicano. En la Convención Nacional Republicana del 2008 los miembros de este comité fueron 123 de un total de 2380 de la convención (un 5% aproximadamente). Esto quiere decir que su influencia es bastante menor. |